Mientras él dormía endulzando cada recoveco de su amplio paladar con los sueños más azucarados, ella no paraba de sacudirlo y susurrarle al oído cuánto anhelaba su regreso.
Pasaron las horas, los días, los meses, las estaciones. Las hojas de los árboles comenzaron a sucumbir al igual que sus esperanzas, hasta que un día, finalmente abrió los ojos. Ella se le acercó, efusiva, intensa; lo envolvió en sus brazos con el fin de abarcar cada sitio de su infinito cuerpo y expresar de ese modo cuanto lo quiso y cuanto lo esperó. Él permaneció estático, con la mirada estancada en un punto fijo sin emitir sonido. Repentinamente se apartó con aspereza y ajeno a lo que acontecía, se volteó y se tumbó nuevamente en su lecho.
Evidentemente él jamás notó la presencia de aquella muchacha. Quizá porque nunca formó parte de su quimérico mundo, quizá porque jamás tuvo lugar en su realidad falaz.
miércoles, 30 de mayo de 2012
domingo, 20 de mayo de 2012
Discursivamente depresivo
Creo fervientemente que son más las veces que nuestro discurso condiciona nuestros sentimientos, que las veces que nuestros sentimientos condicionan nuestro discurso. Quizá sea la reproducción incansable de una misma idea lo que nos termina persuadiendo de que ésta es la única certeza, incuestionable e inamovible.
¿No es la repetición continua uno de los recursos más utilizados por los medios para inculcarnos una visión particular de la realidad?
La "depresión" (léase desánimo o tristeza), por ejemplo, es uno de los estados que más noto auto-adjudicarse a la gente (y en esa gente me estoy incluyendo). Esta "depresión" como condición momentánea, a veces, es el producto de nuestro propio discurso: lo repetimos tantas veces que termina siendo cierto, como le sucedió a Juanito con el lobo. Y es así como, en consecuencia, terminamos desconcertados, aturdidos e incluso angustiados por ser los causantes de nuestra propia desgracia.
¿Seremos todos unos hipocondríacos?
¿No es la repetición continua uno de los recursos más utilizados por los medios para inculcarnos una visión particular de la realidad?
La "depresión" (léase desánimo o tristeza), por ejemplo, es uno de los estados que más noto auto-adjudicarse a la gente (y en esa gente me estoy incluyendo). Esta "depresión" como condición momentánea, a veces, es el producto de nuestro propio discurso: lo repetimos tantas veces que termina siendo cierto, como le sucedió a Juanito con el lobo. Y es así como, en consecuencia, terminamos desconcertados, aturdidos e incluso angustiados por ser los causantes de nuestra propia desgracia.
¿Seremos todos unos hipocondríacos?
viernes, 18 de mayo de 2012
Espectro invisible
Lo respiro
respiro tu aire a través de él
te respiro, aspiro y lo siento
a mi través, aquí, la apertura de tu aura
¡Se dilata! (5.6)
¡Se contrae! (32)
se estremece y de a poco se marchita
se expande, se abre cual magnolia en primavera
¡Que épocas aquellas!
es que somos tan semejantes
pero sólo soy la caspa de tu estrella
es que sos la fuente de luz
y es que sólo soy tu refracción
por eso él me eligió en esa estación
por eso él te eligió el resto de la eternidad
tan aspiracional, tan evidente.
Las hojas crujen en el confín de mi existencia
respiro tu aire a través de él
te respiro, aspiro y lo siento
a mi través, aquí, la apertura de tu aura
¡Se dilata! (5.6)
¡Se contrae! (32)
se estremece y de a poco se marchita
se expande, se abre cual magnolia en primavera
¡Que épocas aquellas!
es que somos tan semejantes
pero sólo soy la caspa de tu estrella
es que sos la fuente de luz
y es que sólo soy tu refracción
por eso él me eligió en esa estación
por eso él te eligió el resto de la eternidad
tan aspiracional, tan evidente.
Las hojas crujen en el confín de mi existencia
allá afuera el viento evoca mi presencia
el crepúsculo indica que es mi momento de partir
espero que, por lo menos, el frío me me escoja a mi.
Desolación invernal (temprana)
Tu presencia es como lana sobre piel: me raspa, me pica y me duele; mas me abriga, me enreda, me envuelve.
¡AHORA HACE TANTO FRÍO!
(y yo aquí, desnuda en la intemperie, desnuda en tu ausencia).
¡AHORA HACE TANTO FRÍO!
(y yo aquí, desnuda en la intemperie, desnuda en tu ausencia).
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