Love, we're in stalemate
Tus ojos son el plectro de mis escritos (leeme).
viernes, 15 de noviembre de 2013
De árboles y sombras
Y no vi que la corriente me tragó y me llevó hacia el medio de tu cuerpo
miércoles, 2 de octubre de 2013
El día que apareció Leonid Afremov
martes, 9 de abril de 2013
Morir en el impacto
martes, 12 de junio de 2012
La parte por el todo
viernes, 1 de junio de 2012
Muchacha olas de papel
miércoles, 30 de mayo de 2012
Hija del rigor
Pasaron las horas, los días, los meses, las estaciones. Las hojas de los árboles comenzaron a sucumbir al igual que sus esperanzas, hasta que un día, finalmente abrió los ojos. Ella se le acercó, efusiva, intensa; lo envolvió en sus brazos con el fin de abarcar cada sitio de su infinito cuerpo y expresar de ese modo cuanto lo quiso y cuanto lo esperó. Él permaneció estático, con la mirada estancada en un punto fijo sin emitir sonido. Repentinamente se apartó con aspereza y ajeno a lo que acontecía, se volteó y se tumbó nuevamente en su lecho.
Evidentemente él jamás notó la presencia de aquella muchacha. Quizá porque nunca formó parte de su quimérico mundo, quizá porque jamás tuvo lugar en su realidad falaz.
domingo, 20 de mayo de 2012
Discursivamente depresivo
¿No es la repetición continua uno de los recursos más utilizados por los medios para inculcarnos una visión particular de la realidad?
La "depresión" (léase desánimo o tristeza), por ejemplo, es uno de los estados que más noto auto-adjudicarse a la gente (y en esa gente me estoy incluyendo). Esta "depresión" como condición momentánea, a veces, es el producto de nuestro propio discurso: lo repetimos tantas veces que termina siendo cierto, como le sucedió a Juanito con el lobo. Y es así como, en consecuencia, terminamos desconcertados, aturdidos e incluso angustiados por ser los causantes de nuestra propia desgracia.
¿Seremos todos unos hipocondríacos?
viernes, 18 de mayo de 2012
Espectro invisible
respiro tu aire a través de él
te respiro, aspiro y lo siento
a mi través, aquí, la apertura de tu aura
¡Se dilata! (5.6)
¡Se contrae! (32)
se estremece y de a poco se marchita
se expande, se abre cual magnolia en primavera
¡Que épocas aquellas!
es que somos tan semejantes
pero sólo soy la caspa de tu estrella
es que sos la fuente de luz
y es que sólo soy tu refracción
por eso él me eligió en esa estación
por eso él te eligió el resto de la eternidad
tan aspiracional, tan evidente.
Las hojas crujen en el confín de mi existencia
Desolación invernal (temprana)
¡AHORA HACE TANTO FRÍO!
(y yo aquí, desnuda en la intemperie, desnuda en tu ausencia).
domingo, 16 de octubre de 2011
New perspective
"Estaba convencido de que la perspectiva era un agente variable, relativo. A pesar de haber tomado miles de fotografías diferentes en ese mismo parque sostenía la idea de que siempre era posible hacer una lectura distinta de la realidad de un mismo lugar, dependiendo de su estado de ánimo, su poder de asimilación, su conocimiento filosófico o artístico más reciente, de la incrementación del poder del manejo de la mágica metonimia a la hora de contar algo a través de una imagen y los hechos concretos que estén sucediendo en ese mismo espacio, en ese momento exacto. Por ende, su búsqueda en la toma una fotografía nueva seguiría vigente cada mañana, porque podía mostrar diferentes hechos según su perspectiva."
Azul se inspiró.
viernes, 11 de febrero de 2011
Prejuicios, estereotipos
Llega un momento en la vida de todos en el cual cada uno como individuo toma un lugar en la sociedad como la persona que es y que fue construyendo, y a partir de eso genera juicios de valor hacia el otro, el diferente.
El problema que surge en esas situaciones es que ese juicio, en un primer momento está basado en lo que proyecta ese “otro” a través de su imagen, es decir, lo que cada uno ve exteriormente en el otro e involuntariamente lo aplica a un todo, pero claramente la visión de uno es un recorte de lo que realmente es ese otro.
Todos y cada uno de nosotros hemos juzgamos a una persona por su aspecto físico y de algún modo lo estereotipamos según nuestra visión personal; sea positiva o negativa. Con ciertas personas nos sentimos identificados a pesar de desconocerlos y así es como, de ser YO – ÉL/ELLA pasamos a hablar de un NOSOTROS.
Como en todas las situaciones en las que somos protagonistas las personas, tarde o temprano (más bien temprano diría) aparece la miseria humana y la maldad que hay dentro de cada uno, junto con el mencionado prejuicio. En ese recorte que hacemos de una persona como su totalidad, si no es agradable para nuestros ojos empezamos a especular el “como debe ser” por el aspecto que tiene (ahí es donde pasamos a los estereotipos), y cuanto más ajeno o negativo es a nuestros ojos, más nos empeñamos y más agresivos nos ponemos, hasta llegar al punto de pasar por alto que la otra persona también tiene una historia, un pensamiento, una mirada, sentimientos y corazón.
Retomando el tema de los estereotipos: cuando somos prejuiciosos, como lo indica la palabra estamos pre-juzgando, es decir, juzgamos antes de tiempo, antes de tener una opinión fundamentada. El estereotipo juega al tiempo de introducir a este “otro” en un grupo, transformarlo en “ellos”. Eso se encuentra fácilmente en un rastreo simple del aspecto; “como tiene la misma gorra que un tipo que me robó hace un tiempo, este debe ser chorro” o en el peor de los casos “este seguramente es chorro”.
Y así tenemos una visión general de esa persona, por más argumentos que falten. Lo que yo me pregunto es ¿Qué visión tenemos de nosotros mismos para hablar con tanta seguridad del resto?
jueves, 16 de diciembre de 2010
Annabel Lee
It was many and many a year ago,
In a kingdom by the sea,
That a maiden there lived whom you may know
By the name of ANNABEL LEE;
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me.
I was a child and she was a child,
In this kingdom by the sea;
But we loved with a love that was more than love-
I and my Annabel Lee;
With a love that the winged seraphs of heaven
Coveted her and me.
And this was the reason that, long ago,
In this kingdom by the sea,
A wind blew out of a cloud, chilling
My beautiful Annabel Lee;
So that her highborn kinsman came
And bore her away from me,
To shut her up in a sepulchre
In this kingdom by the sea.
The angels, not half so happy in heaven,
Went envying her and me-
Yes!- that was the reason (as all men know,
In this kingdom by the sea)
That the wind came out of the cloud by night,
Chilling and killing my Annabel Lee.
But our love it was stronger by far than the love
Of those who were older than we-
Of many far wiser than we-
And neither the angels in heaven above,
Nor the demons down under the sea,
Can ever dissever my soul from the soul
Of the beautiful Annabel Lee.
For the moon never beams without bringing me dreams
Of the beautiful Annabel Lee;
And the stars never rise but I feel the bright eyes
Of the beautiful Annabel Lee;
And so, all the night-tide, I lie down by the side
Of my darling- my darling- my life and my bride,
In the sepulchre there by the sea,
In her tomb by the sounding sea.