Dicen que quieren que vuelva el sol. Dicen que la lluvia, el gris y los charcos en las esquinas los cansaron.
Es que ellos no lo vieron. Ellos no sonríen cuando las hojas lloran, y las luces crean siluetas y las siluetas danzan con el correr del agua. Ellos no quieren ver que los árboles no siempre están de pie, porque en el diluvio descansan en su reflejo.
Y las luces resplandecen, y los únicos que estamos parados somos nosotros.
A veces la verdadera felicidad es la que menos se ve.
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